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01 septiembre, 2005

Poemas - 2000

DETALLES
Un beso en la oscuridad,
Una caricia de mis dedos en tus labios
Un paseo juntos por la arena de la playa
En el aniversario de tu surgimiento al mundo;
Un baño desnudos ante el susurro
De frescos torrentes de agua cristalina;
Un hotel y una cena romántica,
Caminar bajo la nocturnal claridad de la luna;
Una apacible mirada que habla en silencio;
Una rosa púrpura en tus manos;
Una inesperada llamada telefónica;
Sábanas blancas, blanca seda;
Un crujir inoportuno de aposento;
Gemidos, susurros, frases cortas
Y un volcán de pasiones encendidas,
Que explota, que esparce su lava
Por valles y montañas... y fecunda:
Cada encuentro acaece entre detalles
Que van grabando en nuestra historia,
La historia verdadera del amor.


2000, Febrero 22

© Rigoberto Pitti B.



PERO TE AMO
Sé que a veces dudas de mi amor,
Que te molestas cuando no respondo a tus deseos,
Que te impacientas cuando no nos comprendemos
Y que sientes celos al no estar conmigo.

Quiero decirte desde adentro,
Con el corazón abierto y sobrio el pensamiento,
Que el amor que te confieso es verdadero.
No sé ni cómo amarte, ni la medida del amor que espero,
Pero sí puedo asegurarte que te amo.

Si alguna vez olvido decírtelo al oído,
Es que olvidé decirlo, pero te amo.
Si en ocasiones mi silencio te molesta,
Es sólo mi silencio, pero te amo.
Si paso por alto algún detalle,
Es sólo un detalle, pero te amo.

Si te ofendo o no digo las palabras adecuadas,
Son sólo esas palabras, pero te amo.
Si mis manos no te buscan con ardor,
Son sólo el frío de mis manos, pero te amo.

El tiempo nos irá cambiando
Y la medida del amor, seguro cambie,
Mas, el amor no se extingue, se transforma
Con nuevas medidas y nuevos contenidos.

2000, Febrero 24

© Rigoberto Pitti B.



TE REGALO UNA PLAYA
Un día no remoto te presenté el paraíso
caminamos por la playa hasta los riscos,
que con el ruido de las olas mitigaban su sed de compañía.

Allí estaba el mar inmenso y el silencio,
el sol ardiente y la arena tibia
y la pasión que quemaba nuestros cuerpos.

Conjugamos la aventura mutua y el temor,
así como los rayos de sol en el ramaje
hacen una conjunción entre calor y sombras.

¿En qué momento desnudamos nuestro amor correspondido
y dejamos que las aguas marinas nos envolvieran en un beso?
¿Cuándo calló la tarde y emergió el ruido de la marea
y nos hizo correr hasta la orilla?

El tiempo se escapó de nuestras manos,
mas, estaba todo el mar, la playa, el bosque,
nuestra historia escrita entre la brisa vespertina.

Fue un día no más, pero tu día,
porque mi día también te lo regalo
y en suma, te regalo esa playa solitaria,
que fue testigo de amores escondidos.

(2000, Abril 17)

 © Rigoberto Pitti B.